22/03/2009

Como se vive en los pueblos mas secos del estremo norte del pais

El picaflor de Arica, que habita en el Valle de Chaca, es una víctima del ecosistema en que vive: los arbustos en que anida están desapareciendo debido a la baja en las napas subterráneas que los nutren. Su población ha descendido de 1.500 a 1.200 ejemplares entre 2007 y 2008. Un ejemplo del costo que se paga por vivir en uno de los lugares más secos del país. La localidad de Chaca, Lluta, Cuya, en la Región de Arica; Huara y Sagasca, en la Región de Iquique, y Quillagua y Coya Sur, en la II Región, poseen lluvias promedio de menos de un milímetros en los últimos 30 años, según el registro de la Dirección General de Aguas del MOP, lo que los convierte en las zonas con mayor escasez en Chile. A esto se suma la presión por sacar recursos de la industria, la contaminación de los cauces y extracciones ilegales. “La agricultura es limitada, porque no abunda el agua. La producción se encarece un 25%, pues hay que recurrir a pozos o traer agua en camiones”, relata Walter Palominos, agricultor de tomates de Chaca. Su vecino, Amadiel Codoceo, comenta que la escasez lo ha llevado a perder plantaciones de tomates y porotos verdes. En Cuya, el suministro es complementado con camiones aljibe que van una vez a la semana. Solón Chávez, representante de los agricultores, sostiene que el problema para ellos es la calidad del suministro: “Los cauces para el riego tienen exceso de boro y arsénico. Se mandaron a hacer estudios pero no están listos”. En Vitor, a poca distancia, los lugareños han implementado paneles solares para hacer funcionar bombas de extracción. Medidas Pedro Mamani, poblador de Huara, al interior de Iquique, asegura que debió reducir sus cultivos de choclos y cebollas debido a que el invierno altiplánico fue seco. “Estamos preocupados”, dice. Los lugareños, la mayoría de origen aimara, se dedican al agro y la ganadería. Además de falta de lluvias, esa misma área se surte del acuífero de la Pampa del Tamarugal, afectado por la extracción ilegal del recurso. Ello llevó a que el depósito esté en declinación: si antes se obtenía agua a 10 metros de profundidad, hoy se realiza a 40 metros. El director general de Aguas del MOP, Rodrigo Weisner, explica que en estas regiones se han formado “mesas del agua” para encontrar soluciones. Así, mientras en Lluta se hizo el primer estudio de contaminantes en agua, en Iquique se sigue un juicio contra una minera por extracción ilegal en el acuífero. A esto se suma la fiscalización de pozos ilícitos. Weisner agrega que ya ha habido cambios en Quillagua, en la II Región -donde no llueve hace más de 100 años-, caso citado por el New York Times como un ejemplo de un sitio afectado por la mala distribución de los derechos de agua en el país. De hecho, en esa zona el 67% de los permisos pertenece a mineras y sanitarias. “Hoy se tiene una red de monitoreo de las grandes empresas que extraen recursos del río Loa”, sostiene. A partir de este año se ha visto un cauce un poco mayor, lo que ha permitido a los lugareños sembrar.

Fuente: " La Tercera "

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