Investigacion rechaza hipotesis de la U de Chile sobre muerte del luchecillo
VALDIVIA.- La Universidad Austral insiste: el luchecillo, principal alimento de los cisnes del Humedal Río Cruces, no desapareció por un conjunto de situaciones ambientales anómalas en 2004, sino por la contaminación de las aguas con metales pesados, cuyo origen probable serían las altas cargas de químicos vertidas por Celulosa Arauco (Celco).
Lo fundamenta con el estudio "Variabilidad de factores ambientales en el humedal del río Cruces y tolerancia del luchecillo (Egeria densa) a las temperaturas extremas". Sale al paso así de la investigación "Elaboración de un Modelo Conceptual del Ecosistema del Humedal del Río Cruces", de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile, liderada por el Dr. Víctor Marín.
Según este estudio, la muerte del luchecillo -que es el principal alimento de los cisnes de cuello negro que habitan el santuario y que mermaron radicalmente luego de su desaparición- se habría producido por la conjunción de episodios de "bajos caudales que producen exposición de los sedimentos en zonas bajas (bañados), ausencia de lluvias y tres eventos fríos" en mayo de 2004.
Tal trabajo, cuyas conclusiones fueron adelantadas en marzo pasado, lo había encargado la Conaf en 2007. Cuando Marín presentó adelantadamente sus resultados, el organismo de gobierno le quitó su apoyo, indicando que la nueva hipótesis no era una tarea encomendada dentro del estudio. Hoy la U. de Chile y Conaf todavía no resuelven sus diferencias, y por eso la facultad ha eludido el tema.
Para el biólogo Enrique Jaramillo, líder del equipo de la U. Austral, tal hipótesis no tiene los fundamentos científicos adecuados, incluye muchos supuestos y no sirve para explicar la ausencia del luchecillo.
Su estudio acudió a la estadística histórica de datos climatológicos. Su conclusión: los eventos que habrían causado la mortalidad del luchecillo en mayo de 2004, se han repetido con anterioridad. "No son cosas anómalas", enfatizó Jaramillo.
Los experimentos de laboratorio revelaron que el luchecillo, contenido en líquido, puede soportar temperaturas de hasta 2 grados bajo cero y que también ante temperaturas del aire de 15 grados bajo cero no ve mermada su actividad fotosintética.
Exactitud
el estudio, que ratifica las conclusiones del informe que la Conama encargó a la U. Austral en 2004, demandó tres meses de trabajo y la revisión de registros de tres décadas.
Fuente: http://diario.elmercurio.cl