13/09/2012

Arsenico en el agua

En el último número de Scientific American, Mark Alpert destaca que basta una cantidad infinitamente pequeña de arsénico para que este elemento descargue sus efectos letales sobre quien lo ingiere. Y hay quienes lo hacen inadvertidamente, con el agua que toman. En estos días el tema es motivo de preocupación en los Estados Unidos porque, por razones confusas, la Agencia de Protección Ambiental de ese país (EPA) revocó una resolución de enero de este año en la que reducía la cantidad de arsénico permitida en el agua, de 50 microgramos por litro -un índice que regía desde 1942- a 10 microgramos por litro, similar al aprobado por la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud.

En la Argentina, el doctor Carlos Padial conoce bien la amenaza que llega con el agua. Desde hace más de diez años, junto con su esposa, la dermatóloga Minan Tagliapietra, lleva atendidos más de 70 pacientes con las lesiones típicas del hidroarsenicismo crónico regional endémico (Hacre). "En Santiago del Estero es un problema muy antiguo", explica Padial, quien trabaja en Clodomira, un pueblo de alrededor de 10.000 habitantes, a 18 kilómetros de distancia de Banda y a 30 kilómetros de la capital provincial. Allí atiende pacientes que llegan con lesiones oscuras en los pies y las manos, o que desarrollan daño miocárdico, gangrena, lesiones gastrointestinales, neuropatía periférica, cirrosis, etc. Numerosos estudios epidemiológicos demuestran que tomar agua con arsénico puede causar cáncer de piel, pulmón, hígado y vejiga.

En pueblos de Taiwán, donde los pozos tienen altos niveles de arsénico, los índices de cáncer de vejiga son doce veces más altos de lo normal. En el norte de Chile, los investigadores determinaron que el 7 por ciento de todas las muertes entre gente de más de 30 años podía ser atribuida al arsénico.

Según una notable investigación realizada por Oscar Soria y Mónica Moya, que hace unos años mereció el Premio Merca Periodismo y Salud, la Argentina tiene el dudoso honor de estar en segundo lugar en la lista de países perjudicados por el hidroarsenicismo, después de Estados Unidos.

El matrimonio Padial, que detectó niveles excesivos de arsénico en los pozos artesianos de Clodomira y su zona de influencia, pidió que se declare el estado de emergencia, lo que aun no fue logrado. Lamentablemente, la gente sigue tomando agua de pozo.
Fuente: Revista
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