MEXICO Si no se pone precio al agua nunca se resolvera su crisis
James B. McDaniel y César Herrera en el taller rumbo al Foro Mundial del Agua, que se celebrará en México FOTO José Carlo González
Sin una operación eficiente del agua que garantice su uso sustentable, el futuro para México no sólo es ''desalentador, sino preocupante'', pues enfrentamos escasez, falta de trasparencia y una gestión poco eficiente del recurso hídrico, afirmó el empresario Gastón Luken Aguilar, presidente del Consejo Consultivo del Agua.

Al participar en la conferencia La escasez, el costo y el precio del agua en México, dictada por Leopoldo Solís, miembro de El Colegio Nacional, Luken Aguilar señaló que las soluciones para hacer eficiente el uso del líquido requieren de un marco jurídico regulatorio sencillo y transparente, y definir mercados de agua, precios integrales con subsidios eficientes y finitos, así como un registro contable confiable y la apertura del sector a la inversión privada.
El problema del agua en México, afirmó, no es un tema ideológico, sino de acciones que requieren ''imaginación y creatividad'' para dejar de estar casado con ideas fijas y crear modelos diversos que garanticen la sustentabilidad de un recurso "vital y finito, que hoy carece de estrategias y soluciones que permitan asegurar su eficiencia".
A pesar de que el líquido no es un recurso ilimitado, no conocemos su costo real ni existen mecanismos para fijar su precio, pues las cifras que obtienen los organismos públicos encargados de la gestión de ese servicio -tanto federales como locales- "no ofrecen cifras confiables, ya que no existe ningún sistema fiable de información para evaluar la capacidad de gestión de dichos organismos, los cuales ofrecen datos poco útiles y oportunos".
Si bien reconoció que el problema de accesibilidad y escasez del recurso no es un tema exclusivamente relacionado con su costo, destacó que "sin abordar el tema del precio no podremos resolver la grave crisis que enfrentamos, pues a pesar de que hay quienes con buena intención ven en el agua un tema social, caen en un error fundamental al pretender sustraer el recurso hídrico del comercio y del mercado".
Esta posición, afirmó, "abrió la puerta a quienes hacen del agua una presea política" al confundir los objetivos centrales con los instrumentos para lograrlo, pues ante todo se debe priorizar la meta de alcanzar un uso racional, eficiente y sustentable del agua.
No se trata de definir si es propiedad pública o privada, indicó, sino de establecer los modelos de gestión más eficientes que permitan asegurar la sustentabilidad del recurso, con el involucramiento de la ciudadanía, pues los organismos gestores no pueden seguir siendo centrales, únicos y rígidos.
Se requieren, afirmó, nuevas opciones de gestión más "autónoma, múltiple, diversa y flexible, que permitan incluir modelos de propiedad pública, mixta o privada, de acuerdo con las necesidades de cada comunidad, a fin de establecer mecanismos óptimos de uso y aprovechamiento, y crear organismos que trabajen en torno a los usuarios y sus necesidades".
Por su parte, Leopoldo Solís afirmó que la tendencia en países industrializados se orienta a la creación de mercados de agua que permitan establecer un uso eficiente del recurso mediante la aplicación de tarifas diferenciadas en apoyo a los sectores menos favorecidos, pero con mecanismos "transparentes y públicos" que permiten ubicar a quiénes se beneficia y por cuánto tiempo.
Agregó que el cobro por consumo "volumétrico" en la mayoría de los países miembros de la OCDE también incluye una "creciente tendencia a medir el consumo no sólo de los sectores que mayor demanda presentan del recurso, como el campo y la industria, sino en el consumo por hogar, lo que permite evaluar las pautas de aprovechamiento".