18/06/2005

TERREMOTO EN EL NORTE DE CHILE

SANTIAGO.- El alcalde la comuna de Pica, Iván Infante, hizo hoy un desesperado llamado a las autoridades del país para que envíen cuanto antes algún tipo de ayuda a la zona.

" No tenemos agua , luz, no hay pan. Los negocios están todos cerrados, tenemos que alimentar a los niños... Necesitamos la presencia de las autoridades para que puedan evaluar y darnos la ayuda correspondiente", recalcó el edil.

Infante agregó que hasta ahora el Presidente, el vicepresidente y los ministros se han abocado a atender las necesidades de Huara y Camiña, pero a Pica no le han suministrado asistencia.

"Tenemos el 100% de las viviendas dañadas, todo el patrimonio, nuestras torres, iglesias. Yo creo que las carreteras no están cortadas, acuérdense que en Pica también hay gente", dijo conmocionado el alcalde.

De acuerdo al último informe de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), en esta localidad, ubicada a 114 kilómetros de Iquique, hay 90 damnificados, 90 albergados, 200 casas con daño menor, 300 con daño mayor y 50 destruidas.

ACONCAGUA VS. LA LIGUA Y PETORCA:

La guerra del agua

Años de discusiones. Estudios y proyectos de embalses que no llegan a realizarse, derechos de aguas que no están claros, son algunos de los ingredientes que mantienen en pugna a dos de las zonas más ricas para el desarrollo frutícola.


Felipe Yávar Carlevarino

Una guerra, poco menos que a muerte, mantienen los agricultores de la Ligua y Petorca, con sus vecinos del Valle de Aconcagua, a causa del agua.

La últimas compras de terrenos por importantes inversionistas en los dos primeros valles, con la intención de desarrollar plantaciones frutícolas y la consiguiente demanda de agua, levantó una dura oposición de los agricultores de Aconcagua.

La falta del recursos en La Ligua y Petorca llevó a sus regantes a solicitar la construcción de un canal de trasvasije desde el Río Aconcagua, en una zona donde los tres ríos representan los principales sistemas hidrográficos de la región.

Por su parte, los regantes del Aconcagua aseguran que lucharán para que ni una gota de agua salga por el momento desde su río hacia Petorca y La Ligua , mientras no se realice la construcción del embalse Puntilla del Viento en la cabecera del río Aconcagua, una vieja aspiración de los aconcagüinos que hasta ahora se mantiene congelada.

Para que la solicitud del canal de trasvasije tenga sentido, los regantes de Petorca y La Ligua primero deben adjudicarse los derechos de agua. Estos, según estudios realizados por la Dirección General de Aguas (DGA), serían eventuales, es decir, no utilizados y su extracción no perjudicaría a los dueños de los derechos permanentes, en este caso, de los regantes del Valle del Aconcagua.

Sin embargo, en Aconcagua no comulgan con esta tesis. A su juicio tales derechos eventuales no existen y como una medida para detener la adjudicación por parte de La Ligua y Petorca, dos regantes de Aconcagua pidieron los mismos derechos. Por ser solicitados por más de una persona y no existir agua disponible para satisfacer ambas peticiones la DGA llevará el derecho a remate.

El tema es un anticipo concreto de la serie de conflictos que a futuro se podrían suscitar en distintas partes de Chile, con la reciente promulgación del nuevo Código de Aguas, que define que aquellos derechos que no son usados, deben salir a remate.

Litros más, litros menos

Hoy la discusión se centra en el posible remate de los 4,8 m3/seg, que demanda el trasvasije.

Para Osvaldo Junneman, representante de la zona de Petorca y La Ligua , el conflicto no tiene por qué tener un desenlace confrontacional y opta por una solución de consenso, en que se haga el canal de trasvasije y el embalse Puntilla del Viento para el Aconcagua. En caso de que esto no ocurriera, tienen la intención de ir al remate y adjudicárselo.

"Las aguas son del fisco y es el fisco quien las saca a remate, no hay nadie dueño de estos 4,8 m3/seg, ni ellos ni nosotros", dice Junneman.

Sin embargo, para Gonzalo Bulnes, presidente de la Confederación del Río Aconcagua, la extracción afectará los derechos subterráneos, que son los que abastecen a las 4 secciones del río, ya que estas aguas subterráneas o acuíferos son verdaderos embalses bajo tierra. Si se le quita caudal al río, se impide que los acuíferos se llenen afectando los derechos permanentes.

La Ligua y Petorca argumentan que sólo en los meses en que el río crece y se pierde agua en el mar pedirían el trasvase.

" La DGA hizo un estudio y son 5 meses en que hay excedentes eventuales", comenta Junneman, de La Ligua y Petorca.

En el Aconcagua dudan de los estudios realizados por la DGA y lo están haciendo presente en los tribunales. Exigen que se muestren los estudios con los que sacará a remate los derechos, porque el que está en la página de la DGA en Internet no considera las aguas subterráneas.

" La DGA no tiene ningún estudio al respecto y si Humberto Peña, director de la DGA , dice que tiene uno, por favor que lo exhiba", exige Bulnes.

Antecedentes de casos anteriores como el estudio inicial del Gobierno para el Aconcagua, los mantiene escépticos frente a las posiciones del Gobierno.

"El estudio decía que aquí no existían sequías, que la primera y segunda sección del río Aconcagua no tenían problemas de riego y la tercera un problema muy pequeño. Datos absolutamente distorsionados y a nuestro juicio no por error", comenta Gonzalo Bulnes.

Las posiciones se mantienen distantes, pero hoy se abre una nueva posibilidad para Petorca y La Ligua.

Un reciente estudio de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) aclara que con una buena utilización de los recursos hídricos subterráneos y superficiales, más la creación de embalses, se podrían cubrir las necesidades de agua sin trasvasije, lo que podría eventualmente traer la paz a la V Región.

La versión de la DOH

El jamón del sándwich, en este caso es la Dirección de Obras Hidráulicas que, debido al nulo avance en uno u otro sentido, recibe críticas de ambos sectores.

En la DOH dicen comprender la urgencia de las peticiones y manifiestan que la disposición está para construir las obras, pero el Estado tiene una cartera de proyectos que está en el plan bicentenario, que sumados a los que estaban en carpeta, agotaron los recursos.

Para la DOH una solución sería la inversión de privados sin subsidios del Estado. Además, agregan, la rigurosidad que deben tener estos estudios hace que se demoren años en concretarlos. Mientras tanto, los estudios para la Ligua y Petorca ya están en su fase final y Puntilla del Viento debiera terminarse de aquí a 5 años.

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