hierve el agua parte V
Macro Zona Centro Sur
En esta área, que va de la IV a la VII regiones, al citado lío de El Mauro habría que añadir la pugna desatada en torno al proyecto Hipógeno o Pan de Azúcar, de Minera Carmen de Andacollo. Si bien la iniciativa, que amplía el volumen de agua que actualmente se usa, cuenta desde hace dos años con una calificación ambiental favorable, ha activado la oposición de agricultores de la zona y de la empresa Aguas del Valle, quienes temen agotamiento y contaminación del acuífero.
No obstante que se reconoce que la minera tiene los derechos y aprobaciones pertinentes y que han buscado soluciones como el arrendamiento de derechos desde el río Elqui, aun así la ciudadanía se ha movilizado con marchas entre Coquimbo y La Serena y las autoridades han dicho que podrían reevaluar el proyecto de ampliación de faenas. El tema está hoy en ese punto. Un poco más al sur, se han observado algunos tiras y aflojas entre Aguas Andinas y grupos de regantes y otros en la zona de Alto del Maipo.
En el primer caso, el vicepresidente de Aguas Andinas, Joaquín Villarino, es taxativo: “en cuanto al conflicto por las aguas servidas tratadas, digamos como primera cosa que hay fallos de todos los organismos que tienen que pronunciarse (Contraloría, tribunales, superintendencia) sobre esto en cuanto a que éstas pertenecen a las empresas sanitarias. Hoy lo que se hace es devolver esas aguas a los cauces naturales, con todas las ventajas que ello produce en términos ambientales y para los usuarios y productores”.
Pero, ¿qué ha pasado? Bueno, que aguas abajo ciertos grupos de agricultores “que se acostumbraron a regar con aguas servidas” alegan porque han bajado los caudales. Y han bajado porque las aguas hoy están disponibles y tratadas en un punto inferior al que ellos están. La disputa ha llevado a que algunos demanden obras para subirles el agua, cuestión que Villarino estima injusta, ya que eso requeriría de una inversión de varios millones de dólares que no le corresponde financiar a la empresa ni a sus clientes por la vía de las tarifas.
En el caso de Alto del Maipo, en donde hace pocos días la DGA acaba de rechazarle a AES Gener la solicitud para trasladar uno de los nueve derechos de aprovechamiento que son necesarios para su proyecto hidroeléctrico de 530 MW, también han estallado dimes y diretes con Aguas Andinas. Joaquín Villarino dice que su empresa encuentra interesante y positivo ese proyecto energético, no obstante lo cual su rol como ejecutivo de la sanitaria es asegurar que se les garantice más allá de toda duda que nunca se les obligará a desembalsar agua de El Yeso, reserva fundamental en su actual operación. “¿Qué ocurre, por ejemplo, si fenómenos como el cambio climático nos obligan a modificar el sistema de desembalse? Lo que necesitamos es que ellos me garanticen que nunca me van a obligar a desembalsar, porque mis clientes no me lo perdonarán. Yo no quiero tener un juicio, y para eso necesito total claridad”, sentencia.
En la zona central hay muchos otros casos, que abarcan a agricultores, eléctricas y sanitarias. Piense por un rato en la larga lista de situaciones que en el pasado se han verificado en Rapel y Laguna de El Maule, o las disputas entre canalistas, viñateros e industriales (y las que se insinúan en algunas centrales de pasada, como las prevista en el río Achibueno o una región más al sur, en el río Diguillín, por parte de Hidrochile), por la disponibilidad y pureza de las aguas.
Un tema que sin duda da para largo y tiene latentes otros intereses. Por ejemplo: ¿es indiferente para una sanitaria la idea de hacer crecer Santiago con miles de nuevas hectáreas urbanizables, cuestión que está en el interés de un sector que hasta ahora no habíamos mencionado: los constructores? ¿Es indiferente para los productores de vinos orgánicos dónde se evacuan las aguas lluvias de la ciudad? En fin.