20/04/2009

Alto retorno de ballenas jorobadas a aguas australes

Cuentan los expertos que la ballena jorobada tiene un movimiento característico que la distingue de los otros cetáceos: acostumbra a mostrar la cola cuando realiza la inmersión. Es en ese momento cuando los científicos la fotografían para reconocerla. "Se inclinan demasiado. Es el mismo movimiento que realiza un buzo mariscador al quebrar el cuerpo a nivel de la cintura para sumergirse", explica Jorge Acevedo, biólogo marino del Centro de Estudios del Cuaternario (Cequa).

Este centro regional de investigación realiza avistamientos de la especie desde 2003 en el Area Marina Costera Protegida Francisco Coloane (AMCP), que cubre 67 mil hectáreas de borde costero del Estrecho de Magallanes y los fiordos adyacentes a la isla Carlos III. Mediante registros fotográficos de las aletas caudal y dorsal, se identificó a 105 ejemplares diferentes. Mejor que eso, este seguimiento concluyó que la fidelidad al sitio, esto es, la fracción de la población de ballenas jorobada que retorna anualmente al AMCP, es de un 75%. Este es el primer estudio que confirma el retorno de las ballenas a un punto específico del país.

CONSERVACION "Es un valor bastante alto comparado con lo que ocurre en otros sitios donde se encuentran mamíferos marinos, ya sea ballenas jorobadas u otras", explica Sergio Cornejo, coordinador técnico de Conama regional. Es, además, un buen indicador de las condiciones del área para la conservación de la especie. Esto significa que las ballenas jorobadas encuentran en el lugar alimentación disponible porque no hay sobreexplotación de los recursos con que se alimentan: sardina fueguina y langostino de los canales, además de krill, especies que la Subsecretaría de Pesca no permite explotar en la zona. "Imagínate que una ballena necesita tres toneladas de comida diaria", dice Acevedo.

Las ballenas jorobadas que visitan el AMCP permanecen por un período que puede llegar a los 142 días entre noviembre y abril, si bien su área de reproducción son las costas cálidas. Este comportamiento ha permitido observar durante la presente temporada a tres madres acompañadas con sus crías. Desde el inicio de las investigaciones, se ha registrado un total de 26 crías de ballena jorobada, de las cuales cerca de la mitad han sido registradas en años posteriores como juveniles, en otro antecedente que denota la fidelidad de los ejemplares al área de alimentación.

Fuente "La Tercera"

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