Término del diccionario
Detergentes para la ropa
Los detergentes para la ropa, descubiertos en 1928 y utilizados en grandes cantidades tras la 2ª Guerra Mundial, han tenido y tienen un gran efecto sobre el medio ambiente, especialmente el acuático.
Estos elementos están formados por: materia tensoactiva (o detergente) con propiedades espumantes o no que provocan la separación de la suciedad de los tejidos, manteniéndola en suspensión en el agua del lavado; coadyuvantes que ablandan el agua dura e impiden que la suciedad se deposite de nuevo dispersando las partículas sólidas, mejorando el lavado (son los fosfatos, zeolitas, policarboxilatos y fosfonatos); los blanqueadores eliminan las manchas pertinaces y aseguran la higiene del lavado.
Muchos de estos blanqueadores oxigenados con perborato liberan boro, una sustancia muy peligrosa para las plantas acuáticas; enzimas que son componentes biológicos que degradan la suciedad procedente de materia orgánica (manchas de comida, sangre, etc.). Y otros elementos como inhibidores de la corrosión, agentes antirreposición, antiespumantes, aditivos cosméticos (abrillantadores, colorantes o perfumes).
Durante el verano de 1959 numerosos cursos de agua, canales y lagos aparecieron llenos de espuma de detergente, tan tóxica que impidió la navegación fluvial y envenenó toda la vida acuática de la zona. Desde entonces la legislación ha obligado a que al menos el 80% de la materia tensoactiva sea biodegradable para que se integre en el medioambiente.
Los tensoactivos sólo forman el 15% de todo el limpiador de ropa y por tanto esa biodegradabilidad sólo afecta a un 10% del producto. Los coadyuvantes, otra parte del detergente, contienen fosfatos que vuelven inofensivas las partículas de caliza (de las aguas duras), activan los detergentes y dispersan las manchas sólidas de suciedad, contribuyendo a un mejor lavado. Esta sustancia (que forma el 50% de todo el limpiador) en exceso vertida en las aguas hace que aumente el número de nutrientes, favoreciendo la aparición de algas que a su vez hacen disminuir de forma muy considerable el oxígeno. También se tiende a su limitación o prohibición en muchos países, pero todavía no se saben bien las consecuencias de sus sustitutos.
Sin saber bien sus efectos en el medio, los productores de detergente (tanto las tradicionales como los naturales) han optado por cambiar los fosfatos por zeolitas (una sustancia que se encuentra en la naturaleza y que según estudiosos su único inconveniente es que aumentan la cantidad de sólidas y con ellos la cantidad de lodo que se obtiene de las depuradoras de aguas residuales.
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Muchos de estos blanqueadores oxigenados con perborato liberan boro, una sustancia muy peligrosa para las plantas acuáticas; enzimas que son componentes biológicos que degradan la suciedad procedente de materia orgánica (manchas de comida, sangre, etc.). Y otros elementos como inhibidores de la corrosión, agentes antirreposición, antiespumantes, aditivos cosméticos (abrillantadores, colorantes o perfumes).
Durante el verano de 1959 numerosos cursos de agua, canales y lagos aparecieron llenos de espuma de detergente, tan tóxica que impidió la navegación fluvial y envenenó toda la vida acuática de la zona. Desde entonces la legislación ha obligado a que al menos el 80% de la materia tensoactiva sea biodegradable para que se integre en el medioambiente.
Los tensoactivos sólo forman el 15% de todo el limpiador de ropa y por tanto esa biodegradabilidad sólo afecta a un 10% del producto. Los coadyuvantes, otra parte del detergente, contienen fosfatos que vuelven inofensivas las partículas de caliza (de las aguas duras), activan los detergentes y dispersan las manchas sólidas de suciedad, contribuyendo a un mejor lavado. Esta sustancia (que forma el 50% de todo el limpiador) en exceso vertida en las aguas hace que aumente el número de nutrientes, favoreciendo la aparición de algas que a su vez hacen disminuir de forma muy considerable el oxígeno. También se tiende a su limitación o prohibición en muchos países, pero todavía no se saben bien las consecuencias de sus sustitutos.
Sin saber bien sus efectos en el medio, los productores de detergente (tanto las tradicionales como los naturales) han optado por cambiar los fosfatos por zeolitas (una sustancia que se encuentra en la naturaleza y que según estudiosos su único inconveniente es que aumentan la cantidad de sólidas y con ellos la cantidad de lodo que se obtiene de las depuradoras de aguas residuales.