Término del diccionario

Freatrimetros

Medidor del nivel de napas de agua Lagunas y arroyos

Saladas está asentada sobre terreno arenoso, con relieve sobreelevado y rodeada de lagunas permanentes y temporarias, dando un paisaje ondulado muy especial. Algunas de ellas se usan como fuente de agua para riego en agricultura (arroz y primicias) y en Balnearios. Otras ocasionan graves problemas con sus desbordes en épocas lluviosas afectando su zona urbana y subrural. Dichas lluvias elevan las napas freáticas y hacen rebosar los pozos sépticos, contaminando los pozos de agua que se utilizan para consumo humano, fuera del radio servido por Aguas de Corrientes S.A. La situación más crítica en este comportamiento de las napas freáticas está dada en dos lagunas interconectadas entre sí, ubicadas en el sector noreste de la localidad: Laguna Chilca y Soto, donde se registran los más altos tenores de contaminación debido a la tendencia del escurrimiento subterráneo que las unen. La laguna Soto soporta además la descarga de los líquidos cloacales del Barrio Don Bosco (151 viviendas) afectada en su escurrimiento natural por la construcción del acceso a la Ruta Provincial Nº13, actúa como una "laguna de estabilización", por ello se hace necesario bajar el nivel del "pelo de agua", producir el normal escurrimiento de las mismas y detener así el acelerado "proceso de eutroficación", que no permite sanear las aguas. La laguna está ubicada en el centro de la ciudad, a sólo tres cuadras de la plaza principal y funcionó como balneario municipal desde principios de los años 40. Se convirtió en el lugar elegido por los saladeños y el turismo regional. A mediados de la década del ‘80 el rápido crecimiento de la población obligó a ampliar los barrios y se construyeron cerca de 800 Viviendas frente a la laguna, lo que más tarde generó un desproporcionado volumen de residuos en el predio y la descarga directa de los líquidos cloacales en la laguna, por lo que el balneario se cerró. A partir de allí se sucedieron los estudios científicos: organismos como la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) el ICAA, (Instituto Correntino del Agua y el Ambiente) y el Cecoal (Centro de Ecología Aplicada del Litoral), intentaron rescatar las aguas de la Soto, pero los resultados nunca derivaron en acciones concretas. Excepto en 2006, cuando un vecino de la localidad Víctor Hugo Pozzo, tomó la iniciativa de limpiar el predio y con recursos propios arregló las márgenes de la laguna, el trabajo permitió que ese verano, unas 3 tres mil personas disfrutaran por fin de semana del balneario. Luego en septiembre de 2008, se firmó un Convenio Marco por 5 años entre el CECOAL, dependiente del Conicet y la Municipalidad de Saladas para avanzar en los estudios. En 2009, la Municipalidad de Saladas instaló una línea de freatímetro, con asesoramiento de CECOALl, para conocer las fluctuaciones de la capa freática y sus posibles aportes a la laguna. También se retiraron televisores, botellas, almohadones y restos hogareños que los habitantes arrojaron indiscriminadamente al agua. La recuperación, es una obligación de todos, sin el apoyo de la comunidad, la tarea emprendida nunca se cristalizara. Fuente CECOAL
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