Término del diccionario

Riego con Aguas Residuales

1.- El agua de riego, que incluye las aguas residuales tratadas, puede utilizarse en la tierra de las cinco formas generales indicadas a continuación:

- por anegamiento (método de riego por corrimiento); de esta forma se humedece casi toda la superficie del terreno;
- en surcos, sólo se humedece parte de la superficie del suelo.
- por aspersión; el suelo y los cultivos se riegan de la misma forma que con lluvia.
- riego del subsuelo; la superficie se humedece sólo ligeramente, si llega a mojarse, pero el suelo queda saturado
- riego localizado (en pequeños chorros, por goteo o en burbujas); se humedece gradualmente la zona de la raíz de cada planta.

El anegamiento demanda la menor inversión, pero quizá expone a los agricultores al mayor peligro. El riego por aspersión no es conveniente para las verduras ni las frutas a menos que el efluente se ajuste a las condiciones estipuladas en las directrices correspondientes y las verduras no se deben regar por anegamiento. El riego del subsuelo o el localizado, sobre todo cuando se coloca en la superficie una cubierta plástica (vegetal) protectora, puede ofrecer el mayor grado de protección de la salud, además de permitir un uso más eficiente del agua y dar mayores rendimientos. Sin embargo, es costoso y se necesita un tratamiento seguro y completo del agua (para retirar los sólidos en suspensión) con el fin de evitar que se tapen los pequeños orificios (emisores) por los que sale lentamente el agua al suelo. El riego en burbujas, técnica utilizada para el riego localizado de árboles, evita la necesidad de tener pequeñas aberturas en los emisores para regular la corriente destinada a cada árbol.

2.- El riego consiste en el vertido controlado de aguas residuales sobre una extensión de terreno donde se cultivan especies vegetales.

Los mecanismos que van a intervenir en este tipo de tratamiento estarán relacionados con la intervención del suelo activo (edafodepuración) y de la vegetación plantada (macrofitodepuración).

La mayoría de los sistemas de riego se diseñan para minimizar la superficie necesaria, por lo que se eligen cultivos que admitan altas cargas de aplicación, con altas tasas de asimilación de nutrientes, altos consumos de agua y altas tolerancias a las condiciones de humedad. Los cultivos pueden ser agrícolas o forestales.
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