Término del diccionario
Humedal
Ecosistema intermedio entre los de los ambientes permanentemente inundados (lagos o mares) y los de los ambientes normalmente secos; son las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua en general, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de 6 metros.
Muestran una gran diversidad de acuerdo con su origen, localización geográfica, régimen acuático y químico, vegetación dominante y características del suelo o sedimentos.
Puede existir así mismo una variación considerable en un mismo humedal y entre otros diferentes pero cercanos unos de otros, formando no sólo ecosistemas distintos, sino paisajes totalmente diferentes.
Por lo tanto, la clasificación de los humedales se hace bastante compleja debido a esta gran variedad de tipos y a su carácter altamente dinámico, lo que dificulta que se puedan concretar sus límites. Generalmente se reconocen cinco clases principales de humedales:
Marinos: humedales costeros, incluyendo costas rocosas y arrecifes de coral.
Estuarinos: deltas, marismas de marea y pantanos de manglar.
Lacustre: lagos y lagunas.
Ribereños: humedales asociados a ríos y arroyos.
Palustres: lodazales o ciénagas, marismas y pantanos.
Otro grupo es el de los construidos por el ser humano, como estanques, embalses, graveras abandonadas, azudes, canales y acequias, que por la flora y la fauna que sustentan también merecen ser considerados como humedales. Un claro ejemplo lo constituyen las graveras abandonadas en zonas próximas a los ríos en donde el nivel freático ha permitido la inundación del vaso de la explotación y que se convierten en importantes zonas de invernada o de cría de especies acuáticas.
Actualmente existe una gran conciencia de la necesidad de conservar los humedales, de forma que su futuro se ha transformado en una cuestión internacional (la Convención de Ramsar de 1971 vela por ello) que necesita de una información, una política y una actuación global.
Aunque los humedales constituyen menos del 6% de la superficie del planeta aportan, desde el punto de vista ecológico, el mayor porcentaje de la productividad biológica mundial y poseen un papel crítico en la regulación de los recursos hídricos.
Las interacciones de los componentes físicos, biológicos y químicos de un humedal, tales como suelos, agua, plantas y animales, posibilitan a estos ecosistemas el realizar las siguientes funciones:
Almacenamiento de agua
Protección contra tormentas y mitigación de inundaciones
Estabilización de la línea de costa y control de la erosión, así como de las condiciones climáticas locales
Recarga y descarga de acuíferos subterráneos
Purificación del agua
Retención de nutrientes, sedimentos y contaminantes
Entre los valores o usos que pueden proporcionar los humedales destacan el suministro de agua, la pesca, las actividades agrícolas (arrozales), el pastoreo, la producción de leña, los recursos energéticos (turba y leña), los recursos de flora y fauna silvestres, así como las actividades de recreo y el turismo.
"Humedal." Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2001.
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Puede existir así mismo una variación considerable en un mismo humedal y entre otros diferentes pero cercanos unos de otros, formando no sólo ecosistemas distintos, sino paisajes totalmente diferentes.
Por lo tanto, la clasificación de los humedales se hace bastante compleja debido a esta gran variedad de tipos y a su carácter altamente dinámico, lo que dificulta que se puedan concretar sus límites. Generalmente se reconocen cinco clases principales de humedales:
Marinos: humedales costeros, incluyendo costas rocosas y arrecifes de coral.
Estuarinos: deltas, marismas de marea y pantanos de manglar.
Lacustre: lagos y lagunas.
Ribereños: humedales asociados a ríos y arroyos.
Palustres: lodazales o ciénagas, marismas y pantanos.
Otro grupo es el de los construidos por el ser humano, como estanques, embalses, graveras abandonadas, azudes, canales y acequias, que por la flora y la fauna que sustentan también merecen ser considerados como humedales. Un claro ejemplo lo constituyen las graveras abandonadas en zonas próximas a los ríos en donde el nivel freático ha permitido la inundación del vaso de la explotación y que se convierten en importantes zonas de invernada o de cría de especies acuáticas.
Actualmente existe una gran conciencia de la necesidad de conservar los humedales, de forma que su futuro se ha transformado en una cuestión internacional (la Convención de Ramsar de 1971 vela por ello) que necesita de una información, una política y una actuación global.
Aunque los humedales constituyen menos del 6% de la superficie del planeta aportan, desde el punto de vista ecológico, el mayor porcentaje de la productividad biológica mundial y poseen un papel crítico en la regulación de los recursos hídricos.
Las interacciones de los componentes físicos, biológicos y químicos de un humedal, tales como suelos, agua, plantas y animales, posibilitan a estos ecosistemas el realizar las siguientes funciones:
Almacenamiento de agua
Protección contra tormentas y mitigación de inundaciones
Estabilización de la línea de costa y control de la erosión, así como de las condiciones climáticas locales
Recarga y descarga de acuíferos subterráneos
Purificación del agua
Retención de nutrientes, sedimentos y contaminantes
Entre los valores o usos que pueden proporcionar los humedales destacan el suministro de agua, la pesca, las actividades agrícolas (arrozales), el pastoreo, la producción de leña, los recursos energéticos (turba y leña), los recursos de flora y fauna silvestres, así como las actividades de recreo y el turismo.
"Humedal." Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2001.