Término del diccionario
Bosques
Comunidades vegetales constituídas, principalmente, por árboles aunque también se encuentran arbustos y especies herbáceas.
Los bosques son de gran importancia para la vida en la Tierra, porque generan agua y son el hogar de numerosas especies de plantas y animales que se encuentran amenazadas por diferentes factores antrópicos, proveen madera, medicinas y otros productos valiosos, purifican el aire que se respira y combaten el efecto "invernadero".
Los bosques soportan más de la mitad del estimado global total de 10-15 millones de especies. Desafortunadamente los bosques están en problemas, muchos de ellos están experimentando una disminución sin precedente. Actualmente (Agosto 2001) la cobertura forestal original del bosque se pierde día a día y, de lo que queda, el 94% está desprotegido.
Las amenazas más importantes que enfrentan los bosques en lo que se refiere a su extensión y condiciones son la conversión para otros usos del suelo y la fragmentación como consecuencia de las actividades agrícolas, la tala indiscriminada y la construcción de vías. La apertura de caminos para actividades mineras y madereras casi siempre da paso a la colonización de bosques que hasta entonces se conservaban intactos, lo cual aumenta la caza legal y furtiva, los incendios forestales y la exposición de la fauna y la flora a la acción de plagas y otras especies invasoras.
La cubierta forestal ayuda a mantener limpio el suministro de agua, filtrando el líquido y reduciendo la erosión del suelo y la sedimentación. La deforestación socava estos procesos. Cerca del 30 por ciento de las principales cuencas hidrográficas del mundo han perdido más de tres cuartas partes de su cubierta forestal original. Los bosques tropicales montanos, que cumplen una función clave en la protección de las cuencas, se están perdiendo más rápidamente que cualquier otro tipo. Los bosques son especialmente vulnerables a la contaminación del aire, que acidifica la vegetación, los suelos y la escorrentía del agua. Algunos países están protegiendo o replantando árboles en las laderas más degradadas para salvaguardar el abastecimiento de agua.
Gracias al follaje, la aspereza de la corteza y la abundante hojarasca, los árboles y los bosques reducen el ritmo de dispersión del agua y favorecen una lenta pero total infiltración del agua de lluvia; también debe señalarse la capacidad de los árboles, especialmente en las zonas secas, para retener otras precipitaciones, como la niebla, que así pueden ser recogidas y almacenadas. La combinación de estos elementos hace posible que en un medio ambiente aparentemente árido se almacene en el suelo una importante cantidad de agua, que puede soportar la supervivencia de los árboles y de los bosques, a veces en condiciones adversas. Al reducir la erosión, los bosques también aportan procesos de limpieza del agua natural.
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Los bosques soportan más de la mitad del estimado global total de 10-15 millones de especies. Desafortunadamente los bosques están en problemas, muchos de ellos están experimentando una disminución sin precedente. Actualmente (Agosto 2001) la cobertura forestal original del bosque se pierde día a día y, de lo que queda, el 94% está desprotegido.
Las amenazas más importantes que enfrentan los bosques en lo que se refiere a su extensión y condiciones son la conversión para otros usos del suelo y la fragmentación como consecuencia de las actividades agrícolas, la tala indiscriminada y la construcción de vías. La apertura de caminos para actividades mineras y madereras casi siempre da paso a la colonización de bosques que hasta entonces se conservaban intactos, lo cual aumenta la caza legal y furtiva, los incendios forestales y la exposición de la fauna y la flora a la acción de plagas y otras especies invasoras.
La cubierta forestal ayuda a mantener limpio el suministro de agua, filtrando el líquido y reduciendo la erosión del suelo y la sedimentación. La deforestación socava estos procesos. Cerca del 30 por ciento de las principales cuencas hidrográficas del mundo han perdido más de tres cuartas partes de su cubierta forestal original. Los bosques tropicales montanos, que cumplen una función clave en la protección de las cuencas, se están perdiendo más rápidamente que cualquier otro tipo. Los bosques son especialmente vulnerables a la contaminación del aire, que acidifica la vegetación, los suelos y la escorrentía del agua. Algunos países están protegiendo o replantando árboles en las laderas más degradadas para salvaguardar el abastecimiento de agua.
Gracias al follaje, la aspereza de la corteza y la abundante hojarasca, los árboles y los bosques reducen el ritmo de dispersión del agua y favorecen una lenta pero total infiltración del agua de lluvia; también debe señalarse la capacidad de los árboles, especialmente en las zonas secas, para retener otras precipitaciones, como la niebla, que así pueden ser recogidas y almacenadas. La combinación de estos elementos hace posible que en un medio ambiente aparentemente árido se almacene en el suelo una importante cantidad de agua, que puede soportar la supervivencia de los árboles y de los bosques, a veces en condiciones adversas. Al reducir la erosión, los bosques también aportan procesos de limpieza del agua natural.