Término del diccionario
Hexaclorobenceno
Fungicida introducido por primera vez en 1945 para tratar semillas, el hexaclorobenceno ataca los hongos que afectan a los cultivos alimentarios. Se utiliza ampliamente para luchar contra para la caries del trigo.
El hexaclorobenceno se usó extensamente como pesticida hasta 1965 para proteger contra hongos, semillas de cebollas y sorgo, trigo y otros granos. También se usó en la manufactura de fuegos artificiales, municiones y goma sintética. En la actualidad, el hexaclorobenceno no tiene uso comercial en los EE.UU. El hexaclorobenceno es un sólido blanco cristalino que no ocurre en forma natural en el medio ambiente. Se forma como producto secundario durante la manufactura de otras sustancias químicas. Pequeñas cantidades pueden también producirse durante la incineración de basura municipal. En dosis elevadas, el hexaclorobenceno es mortal para algunos animales y, en cantidades inferiores, afecta negativamente sus resultados reproductivos.
Se ha encontrado esta sustancia en todo tipo de alimentos, y un estudio de carne española determinó la presencia de hexaclorobenceno en todas las muestras. Se estima que en la India, la ingesta media diaria de la sustancia es de 0,13 microgramos por kilogramo de peso corporal.
Es también un producto secundario de la fabricación de determinados productos químicos industriales, y existe como una impureza en varias fórmulas de plaguicidas.
Las poblaciones de Turquía oriental que consumieron cereales tratados con hexaclorobenceno entre 1954 y 1959 experimentaron una serie de síntomas, por ejemplo, lesiones cutáneas fotosensibles, cólicos y debilitamiento; varios miles desarrollaron un desorden del metabolismo llamado porpiria túrcica, y el 14% murieron. Las madres también transmitieron el hexaclorobenceno a sus hijos lactantes, a través de la placenta y de la leche materna.
Se utilizó como fungicida sobre semillas de cereales. También es un subproducto no deseado de la fabricación de disolventes y otras sustancias cloradas, como el cloruro de vinilo y ciertos pesticidas. Se genera también en las plantas cloralcali y en las incineradoras de basuras domésticas.
Se ha documentado un amplio abanico de efectos tóxicos sobre animales de experimentación, que incluyen daños en el hígado, piel, efectos neurológicos, alteración de los niveles de enzimas y varios tipos de cáncer. Además, se han detectado alteraciones en los sistemas reproductor e inmunológico.
En el ser humano, la mayor parte de la información deriva de un grave incidente ocurrido en Turquía a finales de los 50: parte de la población comió pan elaborado con harinas tratadas con HBC. Murieron 500 personas y unas 4000 se vieron afectadas.
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Se ha encontrado esta sustancia en todo tipo de alimentos, y un estudio de carne española determinó la presencia de hexaclorobenceno en todas las muestras. Se estima que en la India, la ingesta media diaria de la sustancia es de 0,13 microgramos por kilogramo de peso corporal.
Es también un producto secundario de la fabricación de determinados productos químicos industriales, y existe como una impureza en varias fórmulas de plaguicidas.
Las poblaciones de Turquía oriental que consumieron cereales tratados con hexaclorobenceno entre 1954 y 1959 experimentaron una serie de síntomas, por ejemplo, lesiones cutáneas fotosensibles, cólicos y debilitamiento; varios miles desarrollaron un desorden del metabolismo llamado porpiria túrcica, y el 14% murieron. Las madres también transmitieron el hexaclorobenceno a sus hijos lactantes, a través de la placenta y de la leche materna.
Se utilizó como fungicida sobre semillas de cereales. También es un subproducto no deseado de la fabricación de disolventes y otras sustancias cloradas, como el cloruro de vinilo y ciertos pesticidas. Se genera también en las plantas cloralcali y en las incineradoras de basuras domésticas.
Se ha documentado un amplio abanico de efectos tóxicos sobre animales de experimentación, que incluyen daños en el hígado, piel, efectos neurológicos, alteración de los niveles de enzimas y varios tipos de cáncer. Además, se han detectado alteraciones en los sistemas reproductor e inmunológico.
En el ser humano, la mayor parte de la información deriva de un grave incidente ocurrido en Turquía a finales de los 50: parte de la población comió pan elaborado con harinas tratadas con HBC. Murieron 500 personas y unas 4000 se vieron afectadas.