Término del diccionario
Heptacloro
Utilizado principalmente para matar insectos del suelo y termes, el heptacloro se ha empleado más ampliamente para combatir los insectos del algodón, saltamontes, otras plagas de los cultivos, y los mosquitos vectores del paludismo.
Las pruebas de laboratorio han mostrado asimismo que las dosis elevadas de heptacloro pueden ser mortales para los visones, las ratas y los conejos, y que las dosis más bajas producen cambios negativos en el comportamiento y reducen los resultados en la reproducción.
El heptacloro está clasificado como posible carcinógeno humano, y unas dos docenas de países han prohibido o restringido rigurosamente su utilización.
Se considera que es responsable de la disminución de varias poblaciones de aves silvestres, incluidos el ganso canadiense y el cernícalo americano en la cuenca del Río Columbia, de los Estados Unidos. Estos gansos murieron tras haber comido semillas tratadas con cantidades de heptacloro inferiores a los niveles de utilización recomendados por el fabricante, lo que indica que incluso una utilización responsable de esa sustancia puede contribuir a destruir la fauna y la flora.
Los alimentos constituyen la fuente principal de exposición para los seres humanos y se han detectado residuos en la sangre de ganado vacuno en los Estados Unidos y Australia.
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El heptacloro está clasificado como posible carcinógeno humano, y unas dos docenas de países han prohibido o restringido rigurosamente su utilización.
Se considera que es responsable de la disminución de varias poblaciones de aves silvestres, incluidos el ganso canadiense y el cernícalo americano en la cuenca del Río Columbia, de los Estados Unidos. Estos gansos murieron tras haber comido semillas tratadas con cantidades de heptacloro inferiores a los niveles de utilización recomendados por el fabricante, lo que indica que incluso una utilización responsable de esa sustancia puede contribuir a destruir la fauna y la flora.
Los alimentos constituyen la fuente principal de exposición para los seres humanos y se han detectado residuos en la sangre de ganado vacuno en los Estados Unidos y Australia.